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A LOS GALLEGOS NO NOS GUSTA QUE NOS TOQUEN LOS MARCOS

 

A LOS GALLEGOS NO NOS GUSTA QUE NOS TOQUEN LOS MARCOS

¿Que qué son los marcos? Si te lo estás preguntando es porque no eres gallego. Los marcos no son simples piedras utilizadas para delimitar las fincas, los marcos son para el gallego estructuras cuasi sagradas que pasarán de generación en generación como la marca clave que separa su finca con la del vecino. Los marcos son las piedras más vigiladas del territorio gallego, se observan con detenimiento y se miden a zancadas con cierta regularidad para evitar lo inevitable, QUE SE MUEVAN!!!!!!!!

Es entonces cuando la indecisión, propia del gallego, se esfuma dando paso a la contrariedad, seguida de un ánimo de venganza y deseo de recuperar esos metros, dónde poco importa ya las tasas judiciales o hasta dónde haya que llegar para recuperarlos. Surge así el CONFLICTO DE LINDES.

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¿Cómo solucionarlo?

Obvia decir que LA VIOLENCIA NO ES EL CAMINO, aunque es innegable que las zonas rurales han sido semillero de riñas por lindes, llegando en ocasiones al asesinato. Me viene a la memoria el archiconocido “Crimen de Puerto Hurraco”, en el que un conflicto de lindes provocó un odio exacerbado entre familias que culminó con nueve muertos y doce heridos.

Dejando de lado la violencia, el perjudicado por semejante agravio suele seguir el siguiente patrón de comportamiento. Primero, la búsqueda del culpable. La lógica aplastante señalará al vecino colindante, quien en un descuido del primero ha decidido ir moviendo poco a poco el marco hasta ganar unos metros. (El marco se va desplazando con sigilo, suele ser un proceso sibilino de meses o incluso años, de ahí que las zancadas no cuadren). Una vez señalado el culpable, y sin recurrir a la violencia, se acercará a la Guardia Civil o al juzgado de guardia y denunciará este hecho, y en tercer lugar y el más importante, encontrar el mejor abogado de La Coruña especialista en marcos.

Una vez elegido el abogado, será a este a quien le corresponda calificar los hechos como propios del derecho civil o del derecho penal. ¿Cuáles son las particularidades que marcan la diferencia?

La propiedad privada está consagrada como derecho fundamental en nuestra Carta Magna, concretamente en su artículo 33, y corresponde su tutela al Derecho Civil, no obstante, como decía en párrafos anteriores, cuando se trata de marcos el perjudicado ya habrá activado toda la maquinaria jurídica que conoce a través de una denuncia, por lo que el Juzgado ya tendrá conocimiento de estos hechos por la vía penal.

No anda desencaminado el perjudicado al formular la denuncia, y es que el sentido común le hace entender con acierto que tal afrenta puede ser un delito.

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EL DELITO DE ALTERACIÓN DE LINDES (O MARCOS)

Este delito se ha conservado en nuestro actual Código Penal  por la enjundia de la materia, así el artículo 246 establece lo siguiente:

            “El que alterase términos o lindes de pueblos o heredades o cualquier clase de señales o mojones destinados a fijar los límites de propiedades o demarcaciones de predios contiguos, tanto de dominio público como privado, será castigado con la pena de multa de 3 a 18 meses, si la utilidad reportada o pretendida excede de 400 euros”

 Si la utilidad reportada no supera los 400 euros, también encuentra el perjudicado cobertura en nuestro Código Penal,  en el artículo 624, pero en este caso hablaremos de una falta y no de un delito.

¿Cuáles son los requisitos de este ilícito penal?

PRIMERO La apropiación ilícita de terreno, lo que da lugar a la desposesión de una parte de mi finca  con el consiguiente aumento de la finca del vecino.

SEGUNDO Que el vecino sea consciente de que la finca que está invadiendo no es suya. Distinta cuestión sería que moviera el marco con el convencimiento de que su finca va más allá del marco, en este caso estaríamos ante un procedimiento civil. (deslinde y amojonamiento artículo 2061 y ss de la LEC)

TERCERO Que exista un ánimo de lucro, esto es, sacar un provecho económico de esta situación,

A estos requisitos van unidos, por un lado, determinar el beneficio que le ha reportado mover el marco, y por otro lado, requisito sine qua non sería que las fincas estuvieran previamente delimitadas.

Si el beneficio que le ha reportado- al que ha movido el marco- es superior a 400 euros, estaríamos hablando de un delito, pero si es inferior hablaríamos de una falta, convirtiendo este ilícito penal  en semipúblico, esto ¿qué quiere decir? Que el perdón del agraviado extinguiría la pena. La leyenda dice que esto jamás sucedió.

Y por último es que estas fincas, estén perfectamente delimitadas, ya que de no ser así, no encontraríamos claramente ante un ilícito civil.

Todos estos requisitos son necesarios, pero los que marcan la diferencia con el ilícito civil, son estos dos últimos, el ánimo de lucro (que exista dolo) y la previa delimitación de las fincas.

No obstante lo anterior, el agraviado ha de saber que por vía penal (con la denuncia), rara vez va a encontrar una condena y mucho menos satisfactoria, en primer lugar por el principio de intervención mínima de nuestro derecho penal, y en segundo lugar porque la jurisdicción penal no es competente para pronunciarse sobre los límites entre propiedades. Es por ello que este tipo de controversias encuentran mejor encaje, y en ocasiones como las cuestiones de deslinde su único encaje, en la Jurisdicción Civil. (El derecho civil ofrece múltiples mecanismos acción negatoria, redhibitoria, reivindicatoria, títulos registrales, procesos interdictales)

¿De qué sirve pues la vía penal?

La vía penal suele utilizarse con acierto, para conseguir prueba anticipada que luego se utilizará en vía civil, tomando en consideración que el procedimiento penal es menos “caro” y menos lento que el procedimiento civil. Aunque también se utiliza como mecanismo de coacción, para que el vecino vuelva a colocar el marco en su sitio.

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En conclusión, si estás en Galicia y ahora que ya sabes qué son los marcos, elude de tu mente la idea de moverle un marco a un gallego, porque como reza el título, a los gallegos no nos gusta que nos toquen los marcos.

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