Go to Top

EL HÁBITO NO HACE AL MONJE NI LA TOGA AL ABOGADO

EL HABITO NO HACE AL MONJE NI LA TOGA AL ABOGADO

Picapleitos, corruptos, desleales, sin escrúpulos…estas son sólo algunas de las lindezas que nos dedican a los abogados. ¿Es una fama merecida? ¿Es el abogado un mal necesario dentro de la sociedad? Mi respuesta es un tajante no, pero ¿qué credibilidad tendría yo como abogado? Me adelanto a decir que ninguna o muy poca, y es que por todos es conocida la predisposición negativa del común de los mortales a los abogados, siendo poco menos que seres malditos dentro de la sociedad, “entre abogados te veas” “ abogado, juez y doctor entre más lejos mejor” “cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado” “fuiste con el abogado y ya saliste escaldado”, frases todas ellas que denotan el “cariño” que se nos tiene allá por donde vamos. No descubro nada nuevo al decir que hay personas sin escrúpulos que son abogados, personas deshonestas que son abogados, personas corruptas que son abogados, y así una larga lista de cualidades similares como personas existen y deciden ser abogados, siendo la palabra clave PERSONA y no abogado, pero es precisamente la combinación de ambas lo que puede dar lugar a una mezcla repugnante. Me vienen a la memoria las palabras, que se pronunciaron en el discurso de mi jura como abogado “entre nosotros hay manzanas podridas”, cierto es, haberlas haylas como dicen en mi tierra, y tal cual ocurre con un cesto de lustrosas manzanas echadas a perder por una sola ocurre con esos pocos abogados que nos salpican al resto con su pestilencia. Por suerte son minoría. En mi carrera profesional me he encontrado con profesionales estupendos, que se ganan el respeto con sus actuaciones dentro y fuera de los Juzgados, aquellos que tienen palabra y la respetan, aquellos que admiro y son para mi un referente, pero por desgracia también me he encontrado a alguno que utiliza la toga como escudo a sus fechorías y deja maltrecha la justicia a cada paso, y hasta de esos he aprendido algo, lo primero a estar alerta y lo segundo y más importante, que son los valores y el conocimiento de la ley lo que te convierte en Abogado con mayúsculas. No cabe duda que una profesión cuya finalidad es la defensa del cliente y por ende la búsqueda de la Justicia, se ve desvirtuada cuando el deshonesto es el abogado. Por ese motivo es necesario que el abogado aparte de sus conocimientos jurídicos esté dotado de valores, de lealtad, de honestidad, de respeto con el cliente, y esos por desgracia no se aprenden en una facultad, se han tenido que aprender mucho antes, por eso y ya para concluir diría que si usted necesita un abogado, no se engañe, nada tan sencillo como buscar una buena persona que a su vez sea un buen profesional del derecho. Begoña Gerpe Álvarez GERPE ABOGADOS

, , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies